SANTA RITA DE CASIA:
Nace en el año de 1.381 en la ciudad de Casia (Italia). El hecho de haber tenido unos padres cristianos fue una bendición al recibir de ellos la enseñanza de la fe, que cultivada con la oración y los sufrimientos de la vida, le permitiera lograr su santificación.
Su infancia estuvo rodeada de lecturas sobre narraciones de vida de santos y mártires cristianos, siendo sus predilectas las de San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino.
Rita no se libró de las pretensiones de los jóvenes de su época, aunque no sentía más pasión que por las cosas de Dios. Entre ellos había uno que pidió oficialmente su mano y ella por obediencia a sus padres consiente en casarse, tal joven se llamaba: Fernando Mancini.
Soportaba pacientemente los arrebatos de ira y soberbia de su esposo cuando en una noche, fue avisada de la muerte brutal de su marido. Habiendo enviudado, confía a Dios el porvenir de sus hijos e ingresa en el Monasterio de Santa María Magdalena. Hoy aún existe en Casia, su ciudad natal, en el convento de las hermanas Agustinas, la celda donde vivió cuarenta años de su vida de monasterio.
Un día mientras oraba ante la presencia de un crucifijo, Rita se dio cuenta que había recibido en su frente una espina que le marcó hasta su muerte, representando un signo inequívoco de su comunión con el Señor.
Son muchos los milagros que se le atribuyen a esta Santa considerada como la abogada de lo imposible, su fiesta es celebrada en el almanaque católico el día 22 de mayo de cada año.
