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Hermana Glenda (Biografía)
La Hermana Glenda
nace en el Parral, en Santiago de Chile, pero pasó casi toda
su vida, durante sus estudios en escuelas públicas, en Linares,
no muy lejos de ahí. Allí es donde cursa casi todos
sus estudios. Sus padres, ambos profesores, eran diferentes: por
un lado su mamá era católica practicante, por el contrario,
su padre se opuso siempre a la fe. La Hermana Glenda fue bautizada
a la edad de cuatro años.
Desde muy pequeña,
Glenda fue iniciada en la búsqueda de la verdad. Su padre,
un libre pensador, siempre la inducía a conocer otras religiones,
otros sistemas de pensamiento, otras filosofías. Glenda,
que siempre fue muy aficionada a la música, comenzaba a componer
canciones de amor a su primer novio. Poco a poco se va acercando
a Dios a través de la música religiosa, ya que cantaba
en la misa dominical de la Catedral de su ciudad. Glenda cuenta
que, poco a poco, iba "entendiendo" lo que iba cantando.
Se quedaba
mirando la cruz después de misa y le preguntaba al Señor:
¿Es verdad que has muerto por mi?, ¿Qué sentido
tiene la vida?, ¿Por qué...?
En un festival diocesano
de la canción, le regalan como premio una Biblia. Era tal
el deseo de conocer a Dios, que cuenta que la leyó del Génesis
al Apocalipsis, en un año. Al llegar a un pasaje del Evangelio
de Juan, en el capítulo 3, versículo 16, Glenda no
pudo seguir leyendo más. Allí tuvo la primera experiencia
de Dios. Se le abrió la mente y el corazón al leer:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su
hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea,
no se pierda, sino que tenga vida eterna." Después de
esa primera experiencia cristiana, vino su experiencia religiosa.
En 1988 Glenda da
el paso definitivo, con mucho dolor en su corazón. Deja a
su novio y entra en las Hermanas de la Consolación. "Eso
es lo que siempre he hecho en mi vida-dice Glenda- consolar, y eso
es lo que quiero seguir haciendo." La Hermana Glenda no cesa
de componer canciones, como cuando era pequeña, sóla,
delante de la Cruz, con una Biblia y una guitarra entre las manos.
(Tomado de www.musicoscatolicos.org)
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